El puente sobre el río “guay”.

Al hablar de historias épicas sobre puentes quizás la primera que nos llega a la cabeza es la historia sobre la construcción del ferrocarril de Birmania en plena Segunda Guerra Mundial de la cual me he tomado la licencia de adaptar su título “El puente sobre el río Kway” pero volvamos mucho más cerca…

Quisiera proseguir con algunas definiciones de la RAE: Guay: “Que es muy bueno o extraordinario”. Azud: Barrera hecha en los ríos con el fin de desviar parte del caudal para riego u otros menesteres. 

Estas dos palabras tan dispares dentro del acervo de nuestro idioma están fuertemente ligadas en esta, durante mucho tiempo “tierra de nadie”, (terra de ninguem). Pues aunque en el sentido literal, la frontera estaba perfectamente delimitada, siempre existía ese espacio vacuo y permeable a la interacción social, cultural y comercial de los habitantes de los pueblos rayanos.  Muchas son las fronteras (todo comienza allá por el lejano Siglo XII) y algunas famosas con puentes e incluso  sobre el mismo Eljas aguas abajo como la existente entre Piedras Albas y Segura por donde Leguineche entró a informarse sobre la Revolución de los Claveles , la de Ayamonte en Huelva, o la que une el puente internacional de Tuy (Pontevedra) con Valença do Minho (Viana Do Castelo. Región Norte).

 

Pero todas ellas tan solemnes tan importantes y tan oficiales (desde el Tratado de Shengen de 1985 ya no tanto) se quedan en nada para los habitantes de la Beira y el Valle del Alagón. Ellos tienen un azud (açude) que les ayuda a cruzar esta frontera fuera de los grandes recorridos fronterizos sin puentes de hierro, sin puentes romanos sin trenes transfronterizos y sin “mega estructuras” como se dice ahora.

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Mucho esfuerzo costó ya hacer una extraña plataforma cimbreante de tablas sobre bidones por los que los más avezados comenzaron a cruzar por que ANTES de aquel 5 de Mayo de hace diez años aprox, todo era diferente. Por eso decidieron festejar cada año aquella gesta que tras muchas batallas burocráticas les permitió pasar de aquel extraño remedo de puente bamboleante a un azud que al menos permitía el paso habitual  mediante una convivencia un convivio entre las dos poblaciones interesadas y sus aldeas cercanas.

Aquel río al que se le llama ribera y no por ello se desmerece era una frontera permeable por oscuras veredas en noches oscuras a mochileros o macuteiros como se les llamaba en la cercana Sierra de Gata. Allí mismo al querer ser erradicados mediante bando estos actos y la posterior negativa a acatar éste gestaron una palabra bien conocida Contrabando.  Miradas furtivas con la carga a la espalda a la espera de que el camino estuviese a salvo de los Cuerpos de Seguridad que cada país destinó a evitar este tipo de actos. Hablamos ya de un contexto muy diferente a los Siglos XVII o XVIII pero solo tenemos que adentrarnos algo mas en la Raya y encontrarnos el Arroyo Tabaquero en Ceclavín para ir sintiendo la influencia que en la toponimia dejaba todo esto.

Para comprender la epopeya que estas buenas gentes acometieron al sacarse un puente  “de la manga” para huir del aislamiento que el río les causaba hay que citar pues el antes y el después sólo así seremos conscientes de la importancia de aquellos primeras ediciones de su convivencia anual 2005, 2006 o 2007 donde tantas personas vivían de forma paralela el aislamiento que les suponía no poder cruzar de un modo habitual y sin exponerse a riesgos de toda suerte y forma.  Muchas de ellas pudieron verse y abrazarse tras muchas vicisitudes que los fueron situando a un lado y al otro de la Raya.

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Sobre sus cabezas  se alza impertérrito el Castillo de Peñafiel vigía del cañón del Eljas y de muchas escaramuzas, batallas, miradas furtivas y carreras amparadas  en noches sin luna.

 

La convivencia anual zarceña- salvaterrense tiene algunas reglas no escritas. Los dos municipios se combinan para aportar las viandas y las bebidas de modo alternado cada año al igual que se alterna el emplazamiento de la misma. Ello no es óbice para que por circunstancias concretas todo pueda ser revisado, es lo que tiene, que todo pueda ser tratado en medio de un amplio abanico de delicias gastronómicas como: “porco no espeto”morcelas (morcillas) leitâo (cochinillo) y otras excelencias de la cocina portuguesa. Ítem más añadan las carnes bien guisadas y embutidos varios que pasan por parte de los zarceños además de los buenos caldos y quesos  que se juntan desde los dos lados. Se puede alternar un vino Verde con un Ribera del Guadiana por ejemplo sin despeinarse. Ni que decir tiene que la hospitalidad zarceña y salvaterrense está asegurada.

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Es pues momento de entenderse con gestos transversales al idioma con demostraciones de aprecio y cariño mútuos que cimentan lo que empezó años atrás.

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Este año han contado además con la presencia de un grupo de personas de la cercana localidad beiroa de Monfortinho “Cantigas da Aldeia” que se dedican a fomentar y recuperar la música popular de su comarca. Como instrumento estrella portan el Adufe que es una auténtica joya instrumental heredada de los moriscos que poblaron la península hasta que fueron expulsados allá por el Siglo XVII. La etimología original sería  de la palabra árabe Ad-duf Adduf que hace referencia a un pandero cuadrado que en algunas regiones como ésta se toca solo con las manos.

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En el punto álgido del almuerzo (almoço) se mezclan sin problema los sones del adufe y las canciones de la Beira con sevillanas o rumbas sin ningún problema.

Y es que como decía el insigne Isaac Newton “Los hombres construímos demasiados muros y no suficientes puentes”.

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Penha Garcia : el río que nació en un mar. 2a parte.

Molino que no muele,algo le duele.

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…Después cuando lleguen abajo junto al río, a este que cometió la osadía de plantar cara a las montañas pujantes del lecho del mar puede que se sientan, como decía Carl Sagan como “un pálido punto azul”. Con esa sensación de estar junto a una construcción a escala humana pero en un escenario pétreo hecho para dioses.DSC_1026-48¿Cómo les diría yo? como una visita a Liliput y a renglón seguido a Brobdingnag o lo que es lo mismo como si Gulliver emprendiese una protocolaria visita consecutiva a estos dos mundos contrapuestos como en el libro. Primero el mundo diminuto y después el colosal para la escala humana. Tras cruzar un bucólico puente y dejando a nuestra izquierda el embalse (barragem), nos vamos acercando al molino harinero de rodezno que con tanto mimo han conservado los penhagarcienses. A todo esto los enormes farallones cuarzíticos nos ocultan Penha García y el resto de poblaciones de La Beira Baja visibles desde arriba.

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Aquí podemos apreciar el rodezno girando dentro del cárcavo.

 

Al menos aal lado español de la frontera ya desde el Siglo XVIII se establecían cinco tipos de harina: delgada, media, gruesa,menudillo y  salvado; y el uso de este tipo de aprovechamiento molinar resultaba más común dispuesto en modo escalonado junto a varios más. (Existen así en el Río Sil afluente del Miño).

DSC_1059-81Aquí podemos apreciar otra parte harto importante del molino: La tolva para echar el cereal las dos piedras que se friccionan, una fija, la solera debajo y la otra móvil  correra. La  Tarabilla que es cordel que cuelga en el aire,, en este caso con una campanilla que va sonando cuando el molino funciona y que está presente cuando las piedras están al aire. Una de las dos piedras está mediante un eje vertical conectada al rodezno que al mismo tiempo va a recibir el empuje del agua a voluntad al incidir ésta en los álabes cucharas que el rodezno posee a tal efecto.

Hay en muchas ocasiones oportunidadesDSC_1060-82 de ver en acción estos monumentos durmientes que sólo durante unos instantes cobran vida. En medio del silencio reinante suena el roce de las piedras como el fragor de una lejana batalla alterado por el tintinear de la tarabilla en su roce continuo sobre la piedra. Puedes cerrar los ojos un instante , hacer desaparecer el embalse y hacer crecer de paso el Ponsul y su empuje sobre el rodezno e ítem mas oler esa mezcla de madera húmeda desde abajo y el olor de la cebada o el centeno o acaso el trigo que pudiera molerse entre esas centenarias piedras.

Como si acabasen de moler allí están las medidas de volumen usadas para el trasiego diario de cereal colocadas como testigos mudos de todo DSC_1068-87lo que aconteció dentro de aquellos pequeños muros de piedra.

Y no sólo eso aprovechando todos los edificios anejos al mohinho, se puede visitar un depósito de fósiles, lo más abundante son las crucianas (las ya citadas huellas de los trilobites en el lecho de aquel mar) y algún skolitho (huella en el terreno de la presencia de los antepasados de las actuales lombrices, gusanos etc).

DSC_1041-63Es en suma un retroceso en el tiempo aún más brutal que en el molino pero que juntos ambos conforman la historia geológica, antropológica y social de esta zona tan especial.

Como decía Serrat: Son aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas, en un rincón,  en un papel o en un cajón, las que por aquí también nos podemos encontrar en una suerte de mini museo “antropológico-molinar” guardadas con mucho mimo y que cuentan historias.

Historias de tiempos pasados, DSC_1049-71DSC_1052-74

de vidas pasadas y de un trabajo arduo domesticando el río y recorriendo tan dificiles sendas por este gran sinclinal de relieve apalachense que es ni más ni menos la zona en la que nos encontramos.  Mientras tanto, mientras discutimos por las pizarras armoricanas y por el sexo de los ángeles, las puertas se van cerrando y alli quedan tolva, tarabilla, solera correra, rodezno, cárcavo,cruciana, skolithos,

y el velocipede (triciclo).DSC_1036-58